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¿Cómo elaboran miel las abejas?

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¿Te encanta el sabor de la miel natural? Realmente no hay nada comparable con el sabor dulce y natural de la miel sacada directamente de la colmena.

Pero, ¿cómo crean miel las abejas?

La creación de la miel es un proceso increíble. Ya sabemos que las abejas melíferas son fascinantes. Tienen ciertos objetivos en la vida y trabajan en colaboración para lograrlos.

El diseño y el propósito detrás de cada paso del proceso de fabricación de la miel, hacen a las abejas, los productores más efectivos de la naturaleza.

¿Por qué las abejas hacen miel?

Las abejas polinizan y recolectan polen para almacenar durante los meses fríos y poder sobrevivir fabricando su dulce alimento de supervivencia: la miel. De hecho, producen miel, cera de abejas, propóleo y jalea real.

La miel proporciona la energía necesaria a través de sus vitaminas y azúcares. Si alguna vez has escuchado el término “ocupado como una abeja”, es muy literal. Las abejas baten sus alas más de 11,000 veces por minuto, lo que significa que necesitan una tonelada de energía. Almacenar su propia miel ayuda a garantizar que tengan lo que necesitan, durante todo el año.

¡Las abejas son muy proactivas! Es posible que te sorprenda saber, que una colmena pueda almacenar suficiente miel para que les dure durante años. Si algo sucediera, la colmena podría potencialmente sostener una colonia de abejas de alrededor de 50,000, durante algunos años. 

La miel también es necesaria para alimentar a sus crías. Los componentes de azúcar y proteína dan a las crías de abeja (larvas) un buen alimento. Cuando son abejas adultas, también necesitan la energía para batir sus alas tan rápido.

Las abejas buscan alimento dentro de un radio de 5 km alrededor de su colmena, aunque generalmente permanecerán lo más cerca posible. Es interesante observar cómo obtienen sus coordenadas para este radio. Las obreras al salir de su colmena, hacen círculos sobre la misma, de esta forma, conocen su ubicación y la de su colmena.

Hay ciertas flores que atraen a las abejas cuando salen a buscar comida. Estas flores contienen néctar azucarado y polen rico en proteína. Les gusta polinizar flores de frutales y de algunas plantas aromáticas: como manzana, mora, diente de león, trébol, varilla dorada, lavanda, tilos, hiedra, romero y más. 

Las abejas pecoreadoras, extraen el néctar de las flores que visitan con su lengua, lo introducen en su buche y vuelven a la colmena, donde se lo entregan a las obreras jóvenes que encuentran más cercanas a la piquera.

Una vez han pasado el néctar a sus hermanas. las abejas del interior de la colmena, trabajan para transformar el néctar en miel. Para ello, tienen que rebajar el porcentaje de humedad, desde un 60 % con el que entra el néctar en la colmena, hasta un 16 ó 18%, que tiene la miel cuando las obreras lo operculan en las celdillas.

El proceso puede durar varios días, dependiendo en gran medida de dos factores: la humedad y temperatura exterior.

Miles de abejas jóvenes, que todavía no han salido de la colmena, se pasan el néctar enriqueciéndolo al mismo tiempo con enzimas, que ellas mismas segregan. Cuando los aportes de néctar son muy elevados, las gotitas de néctar son depositadas sobre los panales, ya que las abejas no disponen de tiempo para procesarlo. Por la noche, cuando todas las abejas se han recogido dentro de la colmena, abejas jóvenes, nodrizas y pecoreadoras acaban de procesar los excedentes de néctar que entraron durante el día.

El néctar es depositado en las celdas de los panales, donde todavía seguirá perdiendo humedad, hasta alcanzar el grado de maduración perfecto, en torno al 18 %.

Cuando las abejas comprueban que la miel esta lista para ser guardada, sellan la celda con una fina capa de cera; este proceso se llama el operculado de las celdas y es la señal, que indica a los apicultores, cuando la miel está lista para ser recogida de las colmenas.

Durante todo el proceso de deshidratación del néctar, la pérdida de humedad es aprovechada por las abejas para refrigerar la colmena, creando corrientes de aire entre los panales por cientos de abejas ventiladoras, consiguen bajar la temperatura interior de la colmena en más de 15 grados. Consiguiendo de esta forma mantener constante la temperatura del nido de cría, que siempre ronda los 36 grados. Una vez operculadas las celdas repletas de miel, puede mantenerse en perfectas condiciones de consumo durante muchos años. 

Os dejamos un video que explica el proceso. Esperamos que os guste!

Cuidate, BeeSOS. 

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